domingo 5 de julio de 2009

DÍ QUE SÍ


Jesús de Nazaret no pudo hacer en su ciudad ningún milagro y fue a causa de la falta de fe de los hombres. Si la salvación obtenida por Cristo en su resurrección no ha llegado aún a todas las almas, es porque Cristo llama a las puertas y se queda esperando sin forzarlas: este Dios omnipotente le pide permiso al hombre para hacer maravillas con su vida, y , entretanto, se queda esperando arrodillado. Y esto, precisamente esto, es lo que más me fascina de la omnipotencia de Dios. Si nosotros fuéramos todopoderosoS, ¿nos arrestaríamos a fracasar? ¡Dios sí! Sólo la grandeza de un Dios pudo inventar estos caminos.

REFLEXIÓN DE D.FERNANDO REY BALLESTEROS EN SU HOJA DOMINICAL DE LA PARROQUIA Ntra. Sra. de LOS ARROYOS

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